viernes, 30 de mayo de 2014

Tributo de Sangre Torera

cogidatoro

 
Estos últimos días han convulsionado el mundo taurino, graves cornadas y percances serios han sufrido los diestros Sebastián Castellá en Osuna, David Mora, Jiménez Fortes, y Antonio Nazaré en Madrid, David Galván en Sevilla, la baja de la feria de San Isidro por una impensable operación urgente del matador de toros madrileño Miguel Abellán, sumado a esto los lamentables decesos en México tanto del forcado Eduardo del Villar en Seybaplaya, Campeche,  como del novillero Luis Miguel Farfán Marín en Yucatán, han puesto la nota trágica de este mes de mayo.

Sabido es en el mundo de los toros, que los profesionales conocen que corren un alto riesgo en su actividad, la dificultad, el dolor e incluso la misma muerte rondan a esta, la profesión más peligrosa del mundo, el único espectáculo conocido donde se muere de verdad; la sangre, fiel tributo que pagan los que con su casta acometen esta arriesgada profesión es a veces el precio que se debe pagar al enfrentar a verdaderas fieras salvajes.
La salida por la puerta de la enfermería, que no deja de ser un triunfo, el más amargo quizá, pero el más solemne y grande también, la sangre derramada se convierte en un tributo, un homenaje, un sacrificio ineludible por ser distintos. Nuestro profundo reconocimiento a estos matadores de toros que se juegan la vida cada tarde, días como esté, demuestran que la fiesta brava está viva e íntegra, pronta recuperación y descanso en paz a estos gladiadores modernos, los héroes verdaderos que sobrepasan la vulgaridad de lo cotidiano para convertirse en leyendas.